¿Qué dicen y piensan los actores escolares sobre la comunicación?

El carácter transmisionista

Desde los años cuarenta, la noción transmisionista ha estado presente en las construcciones sociales de la realidad como un modelo que privilegia la transmisión de información. El origen histórico de este modelo se encuentra probablemente en las llamadas “máquinas de comunicar” generadas durante la Segunda Guerra Mundial, las cuales no sólo procuraban a los ejércitos la información militar necesaria para combatir al enemigo, sino que señalaban comportamientos, actitudes e incluso trataban de influir en el comportamiento del público respecto al conflicto.

Uno de los primeros intentos por operacionalizar la concepción transmisionista es el modelo de Shannon y Weber que propone un “sistema general de comunicación”, concordante con una idea funcional y matemática de la misma. El problema central, en palabras de Shannon, estriba en “reproducir en un punto dado, de forma exacta o aproximada, un mensaje seleccionado en otro punto”, (MATTELART, 1997: 42).

Se trata de una cadena compuesta por una fuente de información que produce un mensaje. Esta cuenta, a su vez, con un codificador o emisor que transforma el mensaje en signos transferibles a través de un canal, y de un descodificador o emisor que vuelve a transformar el mensaje para que el destino, persona o cosa que lo recibe, pueda recepcionarlo fielmente.

El proceso de comunicación aquí descrito se basa, pues, en un esquema lineal entre un emisor libre de elegir el mensaje que envía y un destinatario que cumple su función en tanto recibe la información que proviene de aquél. No hay un por qué ni un para qué de los signos transmitidos, pues lo que interesa al caso es que cualquier información pueda ser transmitida y recibida de manera eficaz.

Dentro de las entrevistas y documentos analizados en nuestro estudio, se advierte que esta noción transmisionista está presente en buena parte de los discursos de actores escolares. Se concede suma importancia a la claridad de la fuente para transmitir su mensaje, a la calidad del canal, que garantizan que lo que el emisor comunica llegue en los mismos términos al receptor. A continuación se presentan algunos ejemplos:

“Comunicación es... ¿Cómo lo defino yo? Pues como un medio de (...) de dar un... Sí, un medio por, por el cual se transmite un mensaje, bien sea bueno o malo, pero siempre se va a transmitir algo”, (Estudiante).

“Bueno, la comunicación es (...) es la manera como yo hago que mis sentimientos y mis pensamientos lleguen de la, de la manera más fiel a la otra persona. Sí porque puede haber comunicación, yo puedo transmitir mis cosas a otra persona, pero de pronto yo quise decir una cosa y la otra persona me entendió otra, entonces aunque ha habido algo de comunicación, hum, no, no cumplió la finalidad que eso llevaba, entonces. Yo pienso que hay comunicación de verdad, de verdad, verdad, cuando lo que yo siento y pienso lo puedo transmitir”, (Directivo docente).

Sin embargo, en el caso de los discursos escolares, la noción transmisionista supera el mero propósito de emitir información objetiva, que nos concierne a todos. También involucra sentimientos, maneras de ver el mundo que por su carácter íntimo, pueden filtrar en el mensaje ruidos provenientes de la subjetividad.

“Para mí comunicación es saberse expresar y es decir lo que uno siente, y saber en qué momento uno debe decirlo y en qué momento no. Porque hasta para eso hay, tiene que uno ser prudente. Es que la comunicación es como la prudencia, mejor dicho. Y saber hablar, porque hay uno, uich, dice unas bobadas, de verdad que sí”, (Estudiante).

¿Comunicación? La comunicación es... Es como intercambio de ideas, la comunicación es intercambio de ideas. Sí, la comunicación es un intercambio de ideas en donde participa, eh, dos personas o un grupo de personas. Sí, cada quien expresa sus ideas, se las da a conocer al, a los demás”, (Padre de familia).

La posibilidad de que las ideas y sentimientos también hagan parte de los mensajes tiene que ver, quizá, con la importancia que guarda para los actores escolares el flujo de información. En ausencia de éste es prácticamente imposible que exista comunicación. De hecho los manuales de convivencia esgrimen entre sus preocupaciones el aprender a expresarse de manera correcta por parte de los estudiantes. En otras palabras, confieren que el alumno exprese cuánto lo sobrecoge o inquieta, pero ha de guardar formas correctas de comunicación para que su mensaje pueda ser entendido. Ha de aprender a insertar su mensaje dentro de un flujo de información adecuado, certero, verbal. Veamos lo que expresa un documento escolar al respecto:

3. Requisitos para ser representante al Consejo Directivo y personero:

“Observar excelente presentación personal, liderazgo y facilidad de expresión”, (pág. 24). (Manual IED JFK).

4. Comunicación (...)

4.3. Tenemos derecho a expresar sentimientos, emociones, iniciativas e ideas, siendo escuchados y respetados de acuerdo con nuestras formas de comunicación, observando siempre las Normas de cortesía”, (pág. 20). (Manual IED ITI).

Desde los documentos oficiales, la institución intenta focalizar parte del sistema comunicativo, es decir, se privilegian ciertos mensajes, ciertos canales y ciertos actores, (MENÉNDEZ, 1997). Así, el rol de emisor se convierte casi en una exclusividad de quien habla en nombre de la institución, puesto que no habla desde el sentimiento, sino desde la pertinencia e interés de algo que concierne a todos, y la de receptor es conferida a quien debe adoptar ese mensaje y actuar en consecuencia. La comunicación, entonces, deja de ser una posibilidad desde la cual se construye el mundo de la vida para convertirse en un deber.

Artículo 10º SON DEBERES DE LOS ESTUDIANTES
(...) u) Notificar oportunamente a padres de familia y/o acudientes las informaciones enviadas por profesores y directivos de la institución e interesarse porque ellos respondan”, (Pág. 13). (Manual IED Rep. de México)

Capítulo V
Compromisos (...)
4. Del representante de Área
(...) 4.3. Ser un eficiente canal de comunicación entre el Consejo Académico, la coordinación Académica y los profesores del área”, (pág. 31) (Manual IED ITI).


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